LA PRIMERA CANCIÓN

11:00


Siempre me gustó cantar. Pero jamás imaginé que llegaría a convertirse en algo tan importante. En eso a lo que me quiero dedicar. A lo único a lo que me gustaría dedicarme. Empecé conectando la radio y cantando a la vez que los artistas que me gustaban. Intentando alzar la voz tan alto como ellos... eso me costó alguna que otra ronquera. Esto fue en los 90. Aquellos años 90... Mi padre me regaló una guitarra que había comprado por menos de 3000 pesetas a un vendedor ambulante. Lo cual me dejó un poco descolocada, puesto que no sabía tocar la guitarra, ni si quiera me hacía ilusión.

Y allí estuvo, desnuda sobre la cama año tras año.

Cuando cumplí los 14 decidí que quería estudiar música. Y me presenté en el conservatorio de Málaga para hacer las pruebas de acceso. Tal vez no lo había hecho antes debido a la terrible timidez que padecía... Y canté, y toqué las palmas, me preguntaron, y contesté... Y pasaron los días y salieron las listas. La calificación fue buena. Pero demasiado tarde para mi. Tenía casi 15 años...

Un poco frustrada, sentí la llamada de la guitarra desnuda sobre mi cama. Y no se si fue el orgullo, la mala leche, o el no rendirme y el querer aprender lo que me hizo abrazar ese instrumento y empezar a aprender en mi habitación.

Pasó el tiempo y a los 17 ya había compuesto algunas canciones. Admito que las borré de mi libreta porque no tenían ninguna esencia, eran superficiales, falsas o inciertas, no decían nada, no había sentimientos en ellas. Fue en 2001 cuando compuse "Si el alma nunca muere". La primera canción con sentimiento, la que considero la primera.

La muerte de mi padre fue un duro golpe... no entendía cómo era posible que desapareciera de la noche a la mañana para no volver más. Y yo le hablaba cantando... y tocando con la guitarra que él me regaló.Fue entonces cuando vi la necesidad de comprar una funda para la guitarra que , por cierto, costó más que la misma. Desde entonces he sido incapaz de componer una canción que no hable de algo real que me haya pasado a mi, o a alguien cercano... o de algo que me haya estremecido... en definitiva: algo que me haya provocado algún sentimiento.

Por eso empezaron siendo muy tristes. Yo me desahogaba escribiendo lo que era incapaz de decir con palabras habladas. Mientras que, admito, la felicidad me dedicaba a vivirla sin pararme a componer una canción. Ahora escribo para desahogarme, para contar algo a alguien, para compartir también mi felicidad...

En 2004 di mi primer concierto en un bar. Y a pesar de mi enorme timidez supe que era lo que yo quería hacer. Quería compartir mis sentimientos, porque puede que en algún lugar recóndito de aquel bar, y de los que siguieron, hubo alguien que se identificó, se estremeció, sonrió... sintió.

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