EL SUPERSOL DE VALLECAS Y OTROS LUGARES DE INTERÉS.

11:08

Tavira, Portugal

Tiendo a memorizar lugares, incluso más que los momentos. Suelo recordar los más remotos en los que estuve sentada, viví alguna situación o por los que, simplemente, caminé un segundo. Hago instantáneas en la cabeza y luego, pasado el tiempo, imagino qué estará pasando allí. Para mí, son espacios en los que se almacena energía que queda flotando para siempre. En la casa de Victoria, mi madre, hay una luz diferente, como llena de paz, aunque no todo haya sido paz en 28 años. También me acuerdo de aquel departamento mexicano, de sus sillones, de la ventana con mosquitera por la que vi llover algunas noches, ¿Qué estudiante de intercambio estará alimentándose a base de pasta y padeciendo la venganza de Moctezuma? ... Y de la puerta verde desde la que me despedí de mi madre, al amanecer, cargada de maletas hacia Madrid. Me imagino la boca de metro de Chueca, y el Búho Real a estas horas... estará oscuro y cerrado, esperando a que den las 19h. La oficina en Manuel Becerra, donde ahora trabajarán otra veintena de jóvenes con ganas de comerse el mundo y odiando intensamente a sus prepotentes jefes/as, los cuales, intentarán hacerle la vida imposible sin saber que esos "ilusos" volarán y crecerán, y ellos se quedarán allí, para los restos, esperando carne fresca para volver a empezar.  El  Supersol de Vallecas tal vez tenga una nueva estudiante delante de un horno portátil regalando pizzas para ganarse un dinero, con su minifalda negra y su blusa blanca. Y Ese molino de viento gigante que se ve desde la autovía en La Mancha, alguien estará pasando por ahí despidiéndose de Madrid. El baño de la Sala Gold a lo mejor todavía echa chispas... si es que aun no se ha incendiado. El escenario de La Botica, donde flotan miles de canciones... estará cerrado, pero detrás de sus puertas seguirá habiendo luz, seguirán cantando cientos de artistas y se seguirán escuchando aplausos... Cuando era una adolescente me tomé una de mis primeras cervezas allí, para entonces se llamaba "Paradise", y nunca pensé que años después, allí mismo, vomitaría mis canciones y la gente me regalaría sus aplausos. Cuando den las 19h nadie abrirá, pero se verá luz por la rejilla de la puerta.  El ascensor del "Residencial Capital" en Lisboa, seguro, tendrá una parejita encerrada partiéndose de la risa. Y Seguro que  el camerino del Teatro Echegaray  un artista temblando de nervios, calentándose la voz y frotándose las manos. Porque creo firmemente que en cada sitio donde llegamos a sentir , nos desprendemos de "algo" y lo dejamos allí para siempre, de regalo para el siguiente visitante.

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